
Excelente material que comparte con nosotros Luis Enrique Alcalá —analista político venezolano— cuyo autor es el Arzobispo Ramón Ovidio Pérez Morales, Obispo Emérito de Los Teques; ex Presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana y del Concilio Plenario de Venezuela. En tal sentido, coincido con Luis Enrique cuando éste señala que se trata de una denuncia increiblemente bien fundamentada, preclara y contundente, de un régimen que no reconoce la disidencia; que ve en el oponente un enemigo y no un adversario de las ideas y que, además, ha dividido peligrosa y quizás terminalmente al país, en nombre de un pseudo proyecto político que lejos de traer bienestar y progreso a Venezuela, la ha colocado a la vanguardia de las listas más infelices que la modernidad y el mundo globalizado pudieran demandar.
Sin embargo, por desgracia, y evocando el título que Monseñor Pérez Morales colocara a su escrito, "Volver al cabildo" no es posible, porque Chávez no es Emparan...
Justo después de leer todo el documento, sentí curiosidad por conocer más acerca de quien había sido realmente Vicente de Emparan. Para empezar, me di cuenta que existe poca información al respecto. No obstante, pude aprender que además de ser un militar y político español —vasco— ex gobernador de la Provincia de Cumaná entre 1792 y 1804, también fue un hombre leal, quien justo cuando Napoleón Bonaparte invade la Península Ibérica, él regresa a España a dar la cara por su país.
Allí es nombrado por José (Bonaparte) como Capitán General de Venezuela; cargo que acepta, no sin antes jurar fidelidad a Fernando VII por ante la Junta Suprema Central, que defendía los derechos del monarca. LLega en 1809 y todo un año estuvo tratando de sofocar focos de levantamiento contra la corona, dado el vacío de poder existente; hechos exacerbados por figuras como la del Padre Feijóo quien promovía la teoría del vacío de poder para justificar la independencia.
Lo cierto es que llegado el día de aquel jueves santo del 19 de abril de 1810, Emparan y Orbe (sus dos apellidos), intentando nuevamente eludir lo que ya sabía que estaba en proceso y era irrefrenable, quiso ir a la misa de la catedral, sacándole el cuerpo al cabildo caraqueño que había sido convocado para discutir sobre la situación de España y sus provincias en América; específicamente, claro, sobre el destino de Venezuela.
Esta vez, Emparan no pudo evadir el llamado o clamor popular que le pedía volver al Cabildo...y regresó. Allí, en el balcón y con el Padre Cortés de Madariaga —escritor, político y canónigo de la Catedral de Caracas; chileno de ascendencia vasca— detrás, haciéndole señas al pueblo, preguntó a la multitud lo que los venezolanos aprendemos desde niños: "¿Quieren que yo siga como Capitán General?"; ante lo cual el pueblo responde: "¡No, no lo queremos!!!" y él, voluntaria y cívicamente replicó: "Entonces yo tampoco quiero mando".Así, tratado con respeto y honor, Emparan abandona el país para morir años después en su España natal, en 1820.
Hago esta reseña biográfica de Emparan para resaltar su espíritu civilista y su profundo respeto a a voluntad popular, incluso de un pueblo que no era el suyo...
Justo por esto digo que "Volver al Cabildo" no es posible. Insisto: Chávez, no es Emparan.
Igual, el clamor de aquel 19 de abril...sigue vivo y demandando el respeto a la voluntad popular...
Que cada quien saque sus propias conclusiones...
http://doctorpolitico.com/?p=12611

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